Los árabes, grandes consumidores, lo llevaron a sus campañas y al finalizar
la reconquista dejaron extensas plantaciones que se intentaron desplazar al
Norte de Europa donde la planta no resistió el frío del Invierno. La dificultad
para la conservación de la planta hizo que se olvidaran sus virtudes y cayó en
el olvido sustituido por otros remedios.
En la Edad Media el uso del Aloe
quedó restringido al Acibar desecado con gran contenido en Aloína que le
confería propidades cicatrizantes y bactericidas.
Ya en el siglo XX fue
cuando se recurrió al antiguo cultivo comprobando su efectividad ante las
úlceras y quemaduras casi incurables producidas por los rayos X y las
radiaciones atómicas, aunque no fue hasta los años cincuenta que se consiguió
estabilizar el jugo o gel.
Debido a su fuerte demanda, la especie aloe barbadensis miller experimenta
un incremento de las zonas de cultivo, por lo que ha sido introducida en muchas
regiones de las zonas más cálidas de Estados Unidos, México, Antillas, Bahamas,
Venezuela, Grecia, Marruecos, Israel, Egipto, Arabia, Argelia o India. También
hay plantaciones de aloe barbadensis en España (Andalucía, Baleares y Canarias).
Del áloe se utilizan las hojas basales, duras, gruesas y carnosas, recolectadas
a partir de la planta adulta de más de 3 años y no más de 5.
Importantes
estudios hablan de propiedades dermatológicas y efectos antituberculosos del
aloe, e incluso se está utilizando en estudio realizados en Bélgica, donde se
aplicó el jugo de esta planta en tratamientos junto al AZT para enfermos de
SIDA.
El aloe vera contiene en su composición resina, aloina, enzimas,
proteínas, vitaminas (B12, B4, B6, B, A y C) y numerosos oligoelementos
(sulfuro, magnesio, germanio, calcio, potasio, hierro, fósforo, sodio...). Su
ingrediente clave es el germanio, presente en todas las plantas consideradas
milagrosas por sus beneficiosos efectos sobre la salud. Esta sustancia actúa
como un filtro depurador del organismo, elimina los desechos de las células,
reestructura y revitaliza la médula ósea, reactiva el sistema inmunitario y
estimula la producción de endorfinas para calmar el dolor. El aloe es inhibidor
del dolor, antiinflamatorio, cicatrizante, depurativo, digestivo, fungicida,
bactericida, regenerador celular, antibiótico, coagulante, antiviral y
desintoxicante.

Con propiedades hidratantes y balsámicas que actúan de manera favorable
en las anomalías de la piel y las mucosas, es llamado por algunos la hormona de
las heridas: el aloe es un potente estimulador biogenético que reduce al máximo
las cicatrices, quemaduras, hongos vaginales, heridas diversas, llagas, varices,
dermatitis, cólicos, picaduras, herpes labial y aftas.
En su uso interno
combate las llagas y ulceraciones bucales, afecciones de las cuerdas vocales,
afonías y ronqueras, hernia de hiato, faringitis, úlceras, estreñimiento,
colitis, hemorroides, reglas dolorosas, desarreglos menstruales, fatiga, falta
de apetito, gases y digestiones pesadas.
El uso de este remedio natural
es sumamente variado tanto en su utilización interna como externa, pues es la
más asombrosa mezcla de antibiótico astringente y agente coagulante, inhibidor
del dolor y estimulante del crecimiento de los tejidos.
En China, el
aloe vera se utiliza para alargar la vida, para eliminar depresiones y como
elixir del amor. También es empleado en caso de estreñimiento crónico o bien
para expulsar lombrices intestinales. En afecciones dentarias y de los huesos,
refuerza y contribuye a fijar el calcio, el magnesio y el germanio, frenando
degeneraciones bucales, caries y flemones, protegiendo de los elementos
agresivos que desgastan el esmalte de los dientes y regenerando las
encías.
Sin excepción alguna, siempre detiene el dolor, permite mejorar
la curación de toda clase de heridas y cicatrices, y demora la presencia de
arrugas. Su aplicación en casos de cáncer de piel, y como preventivo de cáncer
digestivo y de colon, ha dado resultados completamente satisfactorios, ya que
tonifica y aumenta todas las funciones protectoras del organismo, previniendo
éste ante alergias, soriasis, úlceras, disenterlas y demás inflamaciones del
intestino, hemorroides y fisuras anales.

En cuanto a las quemaduras solares y las manchas marrones
producidas por el sol, ayuda a prevenirlas al mismo tiempo que permite el paso
de los rayos bronceadores. Cuando ya existen quemaduras, aplicando su jugo en la
zona afectada evita el dolor y reduce la posibilidad de infección, pues siendo
un excelente filtro solar de rayos ultravioleta elimina las manchas y
quemaduras.
El aloe vera es un ingrediente sumamente importante en
infinidad de productos de belleza y alta cosmética ya que es un regenerador
celular natural, cicatrizante, tonificador y de suma penetración de la piel, que
evita las arrugas prematuras y retarda las propias de la edad, retrasando de
esta manera el propio envejecimiento de nuestro cuerpo ahí donde es aplicado de
forma regular.
Penetra en las tres capas de la epidermis, expulsando las
bacterias y los depósitos de grasa que tapan los poros. Al mismo tiempo que la
acción de sus nutrientes naturales estimulan la reproducción de nuevas células.
Por ello es utilizado en la fabricación de pomadas dermatológicas, ya que su
zumo es humectante natural, que activa y vivifica la piel dejándola más suave y
humedecida.
Su jugo ayuda a cicatrizar el ombligo del recién nacido; da
muy buenos resultados en irritaciones producidas por el roce de los pañales y
por la propia orina. El aloe vera, utilizado después del afeitado, suaviza la
piel y hace desaparecer el ardor, ya que en muy pocos instantes regenera muchas
de las células rotas al paso de las cuchillas al afeitar, dando una sensación de
gran alivio; igualmente es muy eficaz después de la depilación, por lo que evita
erupciones, granitos, irritaciones y enrojecimiento, cerrando de forma rápida
los poros dilatados.
En cuanto al cuidado del cuero cabelludo y del cabello,
es notable destacar cómo ataca de forma eficaz la caspa, la seborrea, la grasa y
la alopecia, previniendo a su vez la formación de costras e
irritaciones.
La utilización del aloe vera es tan diversa y efectiva que
es prácticamente imposible enumerar todos y cada uno de los casos en los que es
recomendado su empleo. Sirva este artículo como somera introducción al sinfín de
aplicaciones de esta increíble planta.